Robo masivo de tarjetas reabre alerta por mercados digitales ilegales
El caso de un joven chileno acusado de sustraer y vender más de 26 mil datos bancarios evidencia cómo sitios web falsos, redes sociales y aplicaciones de mensajería se han convertido en una nueva infraestructura para fraudes internacionales.
La detención en Chile de un ciudadano requerido por la justicia de Estados Unidos, acusado por el FBI de liderar una red dedicada al robo y comercialización de datos de tarjetas de crédito, volvió a encender las alertas sobre la sofisticación que ha alcanzado el fraude digital y su alcance transnacional.
Según la investigación, el imputado, que habría iniciado estas actividades con 19 años, obtenía información bancaria a través de páginas web fraudulentas que imitaban comercios legítimos. Estos sitios inducían a las víctimas a ingresar los datos de sus tarjetas, los que luego eran recopilados para formar bases de información financiera utilizadas en fraudes a gran escala.
“Este tipo de delitos demuestra que ya estamos frente a modelos organizados que explotan errores básicos, como no verificar la autenticidad de un sitio web antes de ingresar datos sensibles, situación que se vuelve muy compleja para las personas y empresas, ya que imitan con exactitud distintas páginas web y servicios.”, señala Pedro Oyarzún Recabarren, CEO de Egs-Latam, empresa especializada en ciberseguridad e infraestructura tecnológica.
Una vez obtenidos, los datos eran vendidos y distribuidos en grupos cerrados de aplicaciones de mensajería como Telegram, donde el cobraba una membresía para que otros actores delictuales pudieran acceder a esta información y utilizar las tarjetas comprometidas para realizar compras fraudulentas en distintos países. De acuerdo con los antecedentes, el volumen de información sustraída superaría las 26 mil tarjetas, con ganancias que podrían alcanzar cientos de miles de dólares.
“Hoy basta con que una persona ingrese los datos de su tarjeta en un sitio falso para que esa información quede expuesta y pueda ser utilizada por delincuentes. El riesgo aumenta especialmente en plataformas internacionales donde los estándares de seguridad suelen ser más bajos y las transacciones no siempre son derivadas al sitio web del banco para su validación. Por eso, medidas como utilizar tarjetas prepago con cupos limitados y evitar compras en páginas no verificadas son claves para reducir el riesgo” explica Oyarzún de Egs-Latam.
Recomendaciones para evitar fraudes con tarjetas
Desde Egs-Latam advierten que, frente al aumento de este tipo de delitos, la prevención y la educación digital son fundamentales. Entre las principales medidas para reducir el riesgo, los especialistas recomiendan:
Verificar siempre la autenticidad del sitio web antes de ingresar datos sensibles, revisando la URL, certificados de seguridad y posibles errores en el diseño o redacción.
Probar con información falsa (como un número de tarjeta o clave incorrecta). Si el sitio acepta los datos sin advertir el error, es una señal clara de que se trata de una página fraudulenta.
Desconfiar de sitios que no redirigen al portal oficial del banco para confirmar la compra, especialmente en transacciones internacionales.
Utilizar tarjetas prepago o virtuales con cupos limitados, lo que permite controlar el monto disponible y reducir el impacto ante un posible fraude.
No compartir códigos o claves recibidas por WhatsApp, SMS o correo, y ante cualquier solicitud urgente, validar la información con otra persona antes de actuar.
“En este tipo de escenarios, actuar con calma, cuestionar la urgencia y validar cada paso puede marcar la diferencia entre una compra segura y una estafa”, concluyen desde Egs-Latam.
